EL SÁBADO EN GERASA

 


 

MARZIAM TIENE DESEOS DE SUBIR A UN CAMELLO  

 JESÚS CONSIGUE QUE MARZIAM SUBA A UN CAMELLO 

 ES AMOR OCUPARSE DE LOS JUEGOS DE UN NIÑO 

 EL SUEÑO DEL MERCADER 

 LAS ALMAS DE LOS QUE MUEREN FORMAN UNA FAMILIA CON LOS QUE VIVEN 

 NOSOTROS DEBEMOS OFRECER NUESTRO SUFRIMIENTOS POR SU DESCANSO 

 SI CREO EN TU PARAÍSO ES COMO PERDER A MI MADRE Y MI HERMANA QUE ERAN PAGANAS 

 HAY CULPA CUANDO SE CONOCE AL VERDADERO Y PERSISTE UNO EN EL ERROR-¿Y LA CULPA DE ORIGEN? 

 ¿EN ESOS ANIMALES VINIERON A ADORARTE LOS SABIOS DE ORIENTE? 

 VEN PEQUEÑO MARZIAM RECIBE UNA CORONA POR CADA POBLADO EN QUE ME ANUNCIASTE 

 


 

Largas son las horas del día cuando no se sabe qué hacer. Lo que sucede en aquel sábado a los que están con Jesús, en un poblado donde no conocen a nadie, en una casa donde hay diversidad de lenguas y costumbres que los separan como si no bastasen los prejuicios contra los hebreos para tenerlos separados de los caravaneros y siervos de Alejandro Misace. Por esto muchos han seguido acostados o bien, en el amplio patio cuadrado de la casa y al sol, descabezan algún sueñecillo. El patio es muy amplio, propio para acoger varias caravanas. Tiene estanques y argollas clavadas en los muros y en las columnas de un portal rústico que rodea los cuatro lados; tiene también numerosas caballerizas y henares y pajares en los tres ángulos. Las mujeres están en sus habitaciones. Ni una de ellas se ve.

Marziam encuentra modos con que pasar el rato dentro del patio que está cerrado. Se pone a observar a los mozos de cuadra que restriegan los mulos, cambian las literas, miran los cascos, golpean los fierros que estaban ya flojos, o bien, lo que para él es de gran interés, porque es algo nuevo, mira cómo los camelleros tratan a los camellos preparando la carga para cada uno de ellos, y que les dé equilibrio. Mira también cómo hacen para que se arrodillen y se levanten para que se les cargue y descargue, premiándolos luego con un puñado de verduras secas que parecen ser habas. Después termina todo con un montón de trozos de algarroba que hasta los mismos hombres mastican con gusto.

 

MARZIAM TIENE DESEOS DE SUBIR A UN CAMELLO

 

Marziam está fuera de sí. Mira a su alrededor para ver si hay alguien con quien pueda compartir su admiración. Pero recibe un palmo de narices al ver que los adultos no se ocupan de los camellos. Están hablando entre sí o bien cabeceando. Se va donde está Pedro que feliz duerme con la cabeza echada sobre el suave heno y lo jala de una manga. Pedro apenas si abre sus ojos y pregunta: "¿Quién es? ¿Qué se te ofrece?"

"Soy yo. Ven a ver los camellos."

"Déjame dormir. He visto tantos... Animales tan feos."

El niño se va donde está Mateo que está haciendo las cuentas, pues en este viaje es el tesorero: "He estado con los camellos ¿Sabes? Comen como las ovejas, se arrodillan como los hombres y parecen barcas cuando van y vienen. ¿Los has visto?"

Mateo, que perdió las cuentas por la interrupción, responde un poco seco: "Sí" y vuelve a contar el dinero.

Otra desilusión... Marziam mira a su alrededor... Ahí están Simón Zelote y Judas Tadeo hablando entre sí..." ¡Qué hermosos son los camellos! Y tan buenos. Los cargan y descargan, y se arrodillan para que uno no se canse. Después comieron algarrobos. También esos hombres comieron. Me gustaría... Pero no me puedo dar a entender. Ven tú..." y toma de la mano a Simón.

Este que estaba absorto en su amena plática con Tadeo responde un poco vagamente: "Sí, querido... Vete, vete y procura no hacerte mal."

Marziam lo mira con los ojos abiertos de admiración... Simón esta vez no le ha respondido a tono. Casi está a punto de llorar. Se aleja desilusionado y se va a apoyar contra una columna...

 

JESÚS CONSIGUE QUE MARZIAM 

SUBA A UN CAMELLO

 

Jesús sale de una habitación. Lo ve tan de mal humor y solo. Se dirige a donde está, le pone una mano en la cabeza. "¿Qué haces aquí solo y triste?"

"Nadie me da la razón?"

"¿Qué le dijiste a los demás?"

"Nada. Les hablé de los camellos... Son hermosos... me gustan. Debe ser como si uno estuviese en una barca... Y comen algarrobos; también los hombres..."

"Y tú quieres ir a comer algarrobos. Ven, vamos a donde están los camellos."

Toma de la mano al niño que está ya sereno y se dirige derecho a un camellero. Le saluda con la sonrisa. Aquel se inclina, y continúa observando su animal al que está ajustando las riendas.

"Óyeme. ¿Me entiendes?"

"Sí, Señor. Hace veinte años que os conozco."

"Este niño tiene un gran deseo, quiere subir sobre un camello... y comerse un algarrobo" Jesús sonríe con ganas.

"¿Es tu hijo?"

"No tengo hijos Yo. No tengo esposa."

"¿Tú tan hermoso y fuerte, no has encontrado mujer?"

"No la he buscado."

"¿Nunca has tenido deseos de mujer?"

"Nunca. Jamás."

El hombre lo mira con los ojos desorbitados. Y luego: "Yo tengo nueve hijos en Isquilo... Voy: un hijo. Voy: un hijo. Siempre un hijo."

"¿Quieres mucho a tus hijos?"

"Son mi sangre. Pero el trabajo es duro. Yo aquí ellos allá. Lejos... Lo hago para que coman ¿Entiendes?"

"Entiendo. Entonces puedes comprender al niño que quiere subir sobre un camello y comer algarrobos."

"Claro que sí, ven. ¿Tienes miedo? ¿No? Eres un valiente. ¡Hermoso niño! También tengo yo uno igual... ven aquí. Toma" y le pone en la mano la asidera extraña que está delante de la silla. "Tente fuerte. Ahora subo yo, y el camello se levanta. No tienes miedo ¿verdad?"

El hombre sube en la silla, se acomoda y hace que el camello se levante al punto con un gran cabeceo. Marziam feliz, se ríe y lo hace porque el camellero le ha metido en la boca un gran algarrobo. El hombre hace primero que camine el camello por el gran patio a paso lento y luego a trote. Al ver que Marziam no tiene miedo, da un grito a su compañero y este abre la ancha puerta que está al fondo del patio. El camellero desaparece con el niño por la verde campiña. Jesús regresa y entra en una gran sala donde están las mujeres. Viene tan risueño que su Madre le pregunta: "¿Qué te pasa, Hijo mío, que estás tan contento?"

"Me siento feliz porque Marziam va cabalgando sobre un camello. Vamos afuera para cuando regrese."

Salen todos al patio y se sientan sobre un bajo muro cerca de los estanques. Los apóstoles que no están durmiendo también acuden. Juan y los dos Santiagos que están en las dos ventanas altas de la habitación miran abajo y también descienden. Con sus juveniles voces despiertan a Pedro y Andrés y sacan de su trabajo a Mateo. Están todos, hasta Juan de Endor que se acerca con los dos discípulos.

"¿Dónde está Marziam que no le veo?" pregunta Pedro.

"Paseando en camello. Ninguno de vosotros quiso escucharlo... Yo vi que estaba triste y le ayudé."

Pedro, Mateo y Simón se acuerdan: "¡Ah! ¡Ya, habló de camellos...! y de algarrobos... Pero yo tenía sueño"; "Yo estaba haciendo las cuentas para darte informe de lo que he recibido de los gerasenos y de lo que he dado de limosna"; "¡Yo estaba hablando de la fe con tu hermano!"

 

JESÚS ENSEÑA A LOS DISCÍPULOS

 

ES AMOR OCUPARSE DE LOS JUEGOS DE UN NIÑO

 

"Olvidémoslo. Preví a ello. Pero os digo de paso que es amor ocuparse también de los juegos de un niño... Hablemos ahora de otro asunto. La ciudad celebra una gran fiesta a las afueras. Nadie se acordó de nuestro sábado si no fue con una alegría general. Es mejor que nos quedemos aquí dentro. Tanto más si nos busca alguien, sabrán donde estamos. Mirad a Alejandro que inspecciona los camellos. Le voy a decir que uno por mi culpa falta."

 

EL SUEÑO DEL MERCADER

 

Jesús rápido se dirige a donde está el mercader y se lo dice. Regresan juntos. El mercader dice: "Muy bien. Se divertirá y le hará mucho bien una corrida al sol. Puedes estar seguro de que el hombre lo cuidará bien. Calipio es un hombre que vale. En recompensa de la carrera te pido que me digas algo. Esta noche me puse a pensar en tus palabras... En las que oí en Ramot, en las que dijiste Tú y la mujer, en las de ayer. Me pareció ayer que subía a un alto monte como uno de los que hay donde vivo, que verdaderamente con sus cumbres besan el cielo. Tú me llevabas arriba, más arriba, más arriba. Me parecía como si un águila me hubiera cogido, como una de esas que hay en nuestro monte más grande, el que se dejó ver después del diluvio. Veía que todas las cosas eran nuevas, pero oídme, todas las cosas hechas de una luz... Y las entendía, luego se me enturbiaron. Habla nuevamente."

"¿De qué?"

"No sé... Todo fue tan hermoso. Lo que según Tú encontraremos nuevamente en el cielo... Ahora sé que allá se amará de un modo diverso, pero siempre igual. Por ejemplo: no tendremos más las preocupaciones de ahora y con todo seremos todos para el otro, y este para todos, como si fuésemos una sola familia: ¿Digo mal?"

 

LAS ALMAS DE LOS QUE MUEREN

FORMAN UNA FAMILIA CON LOS QUE VIVEN

 

LAS ALMAS NO SE SEPARAN CON LA MUERTE

ELLOS NOS AYUDAN CON SUS ORACIONES

 

NOSOTROS DEBEMOS OFRECER

NUESTROS SUFRIMIENTOS POR SU DESCANSO

 

EL AMOR UNE A LOS QUE FUERON 

CON LOS QUE SON

 

"¡No, al revés! Formaremos también una familia con los que viven. La almas no se separan con la muerte. Me refiero a los justos. Constituyen una gran familia. Haz de cuenta como si se tratase de un gran templo donde están los que adoran y oran, y los que trabajan, los primeros oran también por los que trabajan, y estos por aquellos. Lo mismo sucede con las almas. Nosotros nos entregamos duramente al trabajo en la tierra. Ellos nos ayudan con sus oraciones, pero debemos ofrecer nuestros sufrimientos por su descanso. Es una cadena que no se rompe. Es el amor que une a los que fueron con los que son. Y los que son deben ser buenos para poder reunirse con los que fueron y que quieren que estemos con ellos."

Síntica hace, un gesto involuntario, que al punto refrena. Jesús lo ve y la invita a hablar y a decir lo que piensa.

 

SI CREO EN TU PARAÍSO ES LO MISMO QUE PERDER

A MI MADRE Y HERMANAS PORQUE ERAN PAGANAS

 

QUÉ SERÁ DE ESAS POBRES ALMAS

 

"Pensaba... Hace varios días que lo estoy pensando, y si he de decir la verdad, me llena de conturbación porque me parece que si creo en tu paraíso, es lo mismo que perder a mi madre y hermanas..." un sollozo corta la voz de Síntica que se detiene un momento para no llorar.

"¿Qué es lo que tanto te conturba?"

"Ahora creo yo en Ti. No puedo imaginar a mi madre más que como pagana. Era buena... ¡Oh, muy buena! Lo mismo que mis hermanas. Mi hermanita Ismene era la criatura más buena que haya pisado la tierra. Pero eran paganas... Yo, mientras fui como ellas, pensé en el hades y decía: "Nos reuniremos". Ahora sé que no existe el hades, existe tu paraíso, el reino de los cielos para los que sirvieron justamente al Dios verdadero. ¿Y qué será de esas pobres almas? No tuvieron ninguna culpa de haber nacido griegas. Ningún sacerdote de Israel les fue a decir: "El Dios verdadero es el nuestro". Y entonces ¿qué? ¿Sus virtudes son nada? ¿Sus sufrimientos se convertirán en nada? ¿Y para siempre nos separaremos? Te lo digo: ¡es un tormento! Me parece como si hubiera renegado de ellas. Perdona, Señor... No tengo más que lágrimas" y se arrodilla en medio de un gran llanto.

Alejandro Misace dice: "También yo pensaba en lo mismo. Si me hago justo, ¿encontraré a mi padre, madre, hermanos, amigos...?"

 

HAY CULPA CUANDO SE CONOCE AL VERDADERO

Y PERSISTE UNO EN EL ERROR

 

¿Y LA CULPA DE ORIGEN?

¿Y EL CULTO NEFANDO?

 

EL CULTO PAGANO TENDRÁ SU CULPA 

DESDE EL MOMENTO

EN QUE SE DIFUNDA EN EL MUNDO 

LA LEY DEL MESÍAS

 

LA VIRTUD ES SIEMPRE VIRTUD A LOS OJOS DE DIOS

 

LOS CAMINOS DEL PODER MISERICORDIOSO 

DE DIOS SON MUCHÍSIMOS

 

EN LO FUTURO A LOS QUE ESTÁN CONVENCIDOS DE 

ESTAR EN LA VERDAD Y SIGUEN LA RELIGIÓN 

DE SUS PADRES JUSTA Y SANTAMENTE, 

DIOS LOS AMARÁ Y NO LOS CONDENARÁ

 

Jesús pone sus dedos sobre la morena cabeza de Síntica y dice: "Hay culpa cuando se conoce al verdadero y persiste uno en el error; pero no, cuando uno está convencido de estar en la verdad, y que nadie vino jamás a decirnos: "Lo que traigo es la verdad. Dejad vuestras quimeras y abrazad esta verdad para que obtengáis el cielo". Dios es justo. ¿Pretendes tú que no premie la virtud porque se formó sola en medio de la corrupción de un mundo pagano? No te intranquilices, hija."

"¿Y la culpa de origen?¿Y el culto nefando? Pero..." Si Jesús no impusiera silencio, no faltaría israelita que hubiera entristecido más el corazón de Síntica.

Dice Jesús: "La culpa de origen es común a todos: a Israel y al que no es de Israel. No es tan sólo de los paganos. El culto pagano tendrá su culpa desde el momento en que se difunda en el mundo la ley del Mesías. La virtud es siempre virtud a los ojos de Dios. Y por mi unión con el Padre digo, y lo digo en su nombre, manifestando con palabras su pensamiento santísimo, que los caminos del poder misericordioso de Dios son muchísimos, y todos llevan a que se alegren los virtuosos, al quitarse las barreras que existan entre las almas, y habrá paz para quienes la merecen. No sólo esto. Digo también que en lo futuro a los que están convencidos de estar en la verdad y siguen la religión de sus padres justa y santamente, Dios los amará y no los castigará. La malicia, la mala voluntad, al rechazar deliberadamente la verdad desconocida, y sobre todo el atacar la verdad revelada y combatirla, el vivir en medio de los vicios será lo que separe en realidad y para siempre las almas de los justos de las de los pecadores. Levanta tu corazón abatido, Síntica. Estas tristezas son un ataque del infierno, porque Satanás está enojado contra ti, porque comprueba que una presa se le va de entre manos. El hades no existe. Existe mi paraíso, lo que no debe ser causa de dolor, sino de alegría. Nada de lo que es verdad debe ser causa de abatimiento o duda, antes bien, empuja siempre a creer y a creer con una certeza alegre. Tú exponme siempre tus razones. Quiero que haya en ti luz segura y fuerte como la del sol."

Síntica, que todavía está de rodilla, le toma la mano y se la besa.

 

¿EN ESOS ANIMALES VINIERON 

A ADORARTE LOS SABIOS DE ORIENTE?

 

VENID, VENID VOSOTROS 

QUE CONOCÉIS LA "BUENA NUEVA"

 

TAMBIÉN ESE HOMBRE TIENE NECESIDAD DE ELLA

 

¡TODOS SIN TI, JESÚS! 

¡OH, PERO TRATA DE ANUNCIARLA A TODOS!

 

VERÁS EL REINO DE DIOS ANUNCIADO HASTA 

EN LOS CONFINES MÁS LEJANOS DE ROMA

 

Los gritos del camellero advierten que está por entrar el camello sin hacer ruido en el pradito que hay afuera del portón posterior que un siervo abra al punto. Marziam regresa contento, coloradote con la corrida: un enanito que en una alta silla mueve los brazos, mientras el camello se arrodilla. Baja Marziam acariciando al moreno camellero. Luego corre a donde está Jesús gritando: "¡Qué bonito! ¿En esos animales vinieron a adorarte los sabios de Oriente? ¡Yo iré con ellos a anunciarte por todas partes! El mundo parece como más grande visto desde arriba, y nos dice: "¡Venid, venid vosotros, que conocéis la Buena Nueva!". ¡Oh!, ¿sabes? También ese hombre tiene necesidad de ella... Y también tú, mercader, y todos tus siervos... Cuánta gente hay que está esperando, y que mueren sin poder escucharla... Más gente que los granos de arena del río. ¡Todos sin Ti, Jesús! ¡Oh, pero trata de anunciarla a todos!" y se le cuelga de las piernas. Jesús se inclina y lo besa. Le promete: "Verás el reino de Dios anunciado hasta en los confines más lejanos de Roma ¿Contento?"

"Sí. Y luego vendré a decirte: "Mira, mira este y ese, y aquel poblado te conocen". Entonces sabré los nombres de esas lejanas tierras. ¿Y qué me dirás?"

 

VEN, PEQUEÑO MARZIAM. 

RECIBE UNA CORONA POR CADA

POBLADO EN QUE ME ANUNCIASTE... Y DESCANSA 

PORQUE HAS SIDO UN SIERVO FIEL...

 

"Te diré: "Ven, pequeño Marziam. Recibe una corona por cada poblado en que me anunciaste, y ven ahora a mi lado como aquel día en Gerasa, y descansa de tus trabajos porque fuiste un siervo fiel y es justo ahora que te sientas bienaventurado en mi reino". " 

V. 976-982

A. M. D. G.