JESÚS PREDICA EN AERA

 


 

OS QUIERO PONER EN GUARDIA CONTRA UN PELIGRO: QUE OS SEPARÉIS DE LA FE EN MI  

COMENTARIO DEL PASAJE DEL LIBRO DE LOS REYES: 4 REY. 18, 13-37 LIBRO DE LOS REYES: 4 REY. 18, 13-37 

 HÁBLANOS PARA QUE NO ENTIENDA EL PUEBLO, Y ESTO ES PARA QUE NO PIDIESEN LA PAZ 

  HE ROGADO A ESTOS ENEMIGOS QUE ME HABLARAN A MI  

JESÚS LES ACONSEJA LO QUE TIENEN QUE HACER PARA PERMANECER FIELES    PERSEVERAD  

LA BIENAVENTURANZA PERFECTA  

  ADVERTIR A ALGUIEN DE UN PELIGRO ES AMARLO 

 #ERES EL PORTAVOZ  

#Es el viaje, el segundo gran viaje apostólico que ha terminado.  

#Eres el "portavoz" ¡Oh! que se te aplican aquellas palabras: "Tocamos los instrumentos y no cantasteis, entonamos lamentos y no llorasteis"

 


 

Os quiero poner en guarda contra un peligro 

del peligro de que os apartéis,

de que os separéis de la fe que tenéis en Mí

 

Jesús está hablando en la plaza principal de Aera: "...No os voy a recordar, como en otras partes lo hice, las primeras e indispensables cosas que tienen que saberse para salvarse. Las sabéis, y muy bien, por obra de Timoneo, sabio sinagogo de la ley antigua, y ahora sapientísimo, porque la rejuvenece en la nueva. Os quiero poner en guarda contra un peligro que en el estado de ánimo en que os encontráis no podríais prever. Y se trata del peligro de que os apartéis, debido a presiones e insinuaciones, de que os separéis de la fe que tenéis en Mí. Os dejaré a Timoneo por un poco de tiempo, y junto con otros os explicará las palabras de la Escritura a la nueva luz de mi verdad que abrazó. Pero antes de dejaros, después de haber escudriñado vuestros corazones y haberlos encontrado sinceros en su amor, llenos de voluntad y humildes, quiero comentar con vosotros un pasaje del Libro de los Reyes.(4 Rey. 18, 13-37)

 

del Libro de los Reyes.

 

"Háblanos de modo que no entienda el pueblo"

esto era para que el pueblo aterrorizado no pidiese la paz.

Buscad en nosotros lo que os es útil, y rendios 

hasta que se os transporte a una tierra semejante 

a la vuestra

"El pueblo no respondió porque el rey le había ordenado 

que no lo hiciese".

 

he rogado a estos enemigos :

Habladme a Mí solo, pero dejad en paz las almas 

que nacen a la luz.

 

Cuando Senaquerib atacó a Ezequías, vinieron a éste para aterrorizarlo tres de los grandes del bando enemigo. Querían infundirle temor por las alianzas hechas y con el poder que tenían. A las palabras de uno de los enviados, Eliacim, Sobna y José respondieron: "Háblanos de modo que no entienda el pueblo" y esto era para que el pueblo aterrorizado no pidiese la paz. Pero los enviados de Senaquerib, pues tal pretendían, con gozo en cuello dijeron en hebreo perfecto: "Que no os conduzca Ezequías... Buscad en nosotros lo que os es útil, y rendios y cada uno podrá comer de su viñedo, de su higuera, y beber el agua de sus pozos hasta que se os transporte a una tierra semejante a la vuestra, en una tierra fecunda y fértil en vino, a una tierra abundante de pan y de uvas, a una tierra de olivos, de aceite, de miel y viviréis y no moriréis de hambre..." Y está escrito en el libro que "El pueblo no respondió porque el rey le había ordenado que no lo hiciese".

Ved, pues. También Yo, por piedad de vuestras almas a las que asaltan todavía enemigos más feroces que los de Senaquerib, que podrían atacar el cuerpo pero no el espíritu, he rogado a estos enemigos que atacan vuestro espíritu y que son enviados del más cruel y embrutecido déspota que puede existir en lo creado, y que tratan de aterrorizaros con amenazas de grandes castigos, les he rogado diciendo: "Habladme a Mí solo, pero dejad en paz las almas que nacen a la luz. Atormentadme, torturadme, matadme, pero no os encarnicéis contra esos pequeñuelos de la luz. Todavía están débiles. Un día serán fuertes. No los hiráis. No hiráis la libertad de su espíritu en elegir un camino. No infiráis mal al derecho de Dios de llamar a Sí a los que lo buscan con simplicidad y amor".

 

¿ puede alguien que se encuentra bajo el tóxico 

del odio ceder 

a las plegarias de aquel a quien odia?

 

"Responded a los tentadores con el silencio".

Perseverad.

Mis obras hablan mucho mejor que mis palabras, 

y aun cuando 

 la bienaventuranza perfecta consista en creer sin tener 

necesidad de pruebas, os he permitido ver los 

prodigios de Dios 

para que os fortifiquéis en la fe. 

 

¿Pero puede alguien que se encuentra bajo el tóxico del odio ceder a las plegarias de aquel a quien odia? ¿Puede uno que es presa del odio, conocer el amor? No puede. Por lo cual con mayor dureza, y siempre con mayor os  vendrán a decir: "Que no os seduzca el Mesías. Venid con nosotros y tendréis toda clase de bienes".Y añadirán: "¡Ay de vosotros si lo seguís! Se os perseguirá". Y con una bondad fingida os solicitarán: "Salvad vuestras almas. El es un Satanás". Os dirán muchas cosas contra Mí, tantas como para poder persuadiros a que dejéis la luz.

Yo os digo: "Responded a los tentadores con el silencio". Después, cuando la fuerza del Señor haya descendido en el corazón de los fieles a Jesús, al Mesías y Salvador, entonces podréis hablar, porque no seréis quienes habléis sino el mismo Espíritu de Dios, y vuestros espíritus estarán robustecidos con la gracia, fuertes e invencibles en la fe.

Perseverad. No os pido más que esto. Recordad que Dios no puede condescender con los sortilegios de su enemigo. Que la presencia de vuestros enfermos, de los que han recibido consuelo y paz en sus corazones, hable entre vosotros de quién es el que vino a deciros: "Perseverad en mi amor y en mi doctrina y tendréis el reino de los cielos". Mis obras hablan mucho mejor que mis palabras, y aun cuando la bienaventuranza perfecta consista en creer sin tener necesidad de pruebas, os he permitido ver los prodigios de Dios para que os fortifiquéis en la fe. Respondeos a vosotros mismos cuando os sintáis tentados del enemigo de la luz: "Creo porque vi a Dios en sus obras". Responded a vuestros enemigos con un silencio que vale. Y con estas dos respuestas adelantad en la luz. La paz sea con vosotros."

Les despide. Sale fuera de la plaza.

"¿Por qué les hablaste tan poco, Señor? Timoneo se puede sentir desilusionado" dice Natanael.

"No se sentirá porque es un justo y comprende que advertir a alguien de un peligro es amarlo con un amor mucho más fuerte. El peligro está presente."

"Siempre los fariseos, ¿eh?" pregunta Mateo.

"Ellos y otros."

"¿Te sientes desanimado, Señor?" pregunta angustiado Juan. 

"No más de lo acostumbrado..."

"Pero en los días anteriores estabas más contento..."

"Será que se siente triste por no tener consigo más discípulos. ¿Pero por qué los despachaste? ¿Quieres acaso continuar el viaje?" pregunta Iscariote.

 

Este es el último lugar del viaje. De aquí nos vamos a casa.

 

"No. Este es el último lugar del viaje. De aquí nos vamos a casa. Las mujeres no podían continuar este viaje con tan mal tiempo. Soportaron mucho. No debe de pedírseles más."

"¿Y Juan?"

"Juan, enfermo, está en una casa hospitalaria como lo estuviste tú."

Jesús se despide de Timoneo y de otros discípulos que se quedan en la región y a los que dio órdenes determinadas para lo futuro, porque no repite otros consejos.

Están ahora en la puerta de la casa de Timoneo porque Jesús quiso bendecir una vez más a la dueña. La multitud, respetuosa lo mira y lo sigue cuando toma el camino hacia las afueras, a través de las huertas, hacia el campo abierto. Los más tenaces lo siguen por un rato en grupo siempre menor, hasta que quedan unos nueve, luego cinco, después tres, finalmente uno... Y este uno también regresa a Aera, mientras Jesús toma la dirección que lleva al occidente, solo con los doce apóstoles, pues Ermasteo se quedó con Timoneo.

ERES EL PORTAVOZ


Jesús dice:

"Es el viaje, el segundo gran viaje apostólico que ha terminado. Ahora se vuelve a las campiñas conocidas de Galilea.

Pobre María, está más aniquilada que Juan de Endor. Te autorizo a omitir las descripciones de los lugares. Hemos ya proporcionado bastante a los investigadores curiosos. Siempre los habrá. Pero ahora basta. Las fuerzas te faltan, guárdalas para cuando haya que escribir las palabras. Con el mismo esfuerzo con que yo comprobaba la inutilidad de tantas fatigas mías, compruebo la inutilidad de tantas fatigas tuyas. Por esto te digo: "Dedícate tan sólo a la palabra".

Eres el "portavoz" ¡Oh! que se te aplican aquellas palabras: "Tocamos los instrumentos y no cantasteis, entonamos lamentos y no llorasteis". Repetiste tan sólo mis palabras, y los doctores quisquillosos arremangaron la nariz. Uniste mis palabras a tus descripciones, y se ríen. Volverán otra vez a encontrar de qué reírse. Estás agotada. Te diré cuando debas describir el viaje. Yo solo. Ya va un año que a momentos te empleo. Pero ¿quieres antes de que termine descansar sobre mi Corazón? Ven, pues, pequeña mártir..."

V. 1027-1030

A. M. D. G.