SEGUNDA MULTIPLICACIÓN 

 

DE LOS PANES

 

 


 

#Jesús está de pie sobre una gran roca y habla a una gran multitud.  

#"Esta multitud me da compasión. Hace tres días que me sigue. No tiene ya provisiones consigo. Están lejos de cualquier poblado. Temo que los más débiles vayan a padecer si los mando sin darles algo."   

#"¡Traen una canastita con siete panes. No están ni siquiera enteros. Los pescadillos han sido quemados al fuego."Haced que la gente se siente en grupos de cincuenta y que está quieta y callada si quiere comer."   

#"Tomad ahora, id entre la gente y dad a todos en abundancia." Los discípulos obedecen.

 


 

Estoy viendo un lugar que no puede llamarse llanura. Ni siquiera montañoso. Hay montes al oriente, pero un poco lejos, luego un valle y colinillas. Hay lugares donde se ve hierba. El lugar da la impresión de que sea las faldas de un grupo de colinas. El terreno es árido, sin árboles. Veo hierba pero muy poca. En algunos lugares se ven montones de espinos. Hacia del occidente veo que el lugar se extiende, y que está más iluminado. Todavía es de día, pero me inclino a pensar que ha empezado el atardecer, porque el poniente se está pintando de rojo, mientras que los montes orientales tienen ese tinte violáceo propio del atardecer.

 

Jesús está de pie sobre una gran roca y habla 

a una gran multitud.

 

El crepúsculo aunque todavía lejano hace que las hondadas se vean más profundas y que las partes más altas parezcan de color violeta. Jesús está de pie sobre una gran roca y habla a una gran multitud. Los discípulos lo rodean. Domina a la multitud debido al lugar en que se encuentra.

Debió haber realizado milagros porque oigo que dice: "No a Mí sino a quien me envió. debéis ofrecer alabanzas y mostrar vuestra gratitud. La alabanza no es la que sale de los labios, sino la que sale del corazón y es la manifestación verdadera de vuestros sentimientos. Esto es lo que agrada a Dios. Los que habéis sido curados, amad al Señor fielmente. Haced lo mismo los padres de ellos. No empleéis para el mal la salud recobrada. Tened más miedo de las enfermedades del corazón que de las del cuerpo. No pequéis. Todo pecado es una enfermedad. Y hay algunas que producen la muerte. Así pues, todos quienes estáis contentos, no destruyáis la bendición de Dios con el pecado. Vuestra alegría se acabaría porque la acción mala quita la paz y donde no hay paz, tampoco hay alegría. Sed santos. Sed perfectos como vuestro Padre lo quiere, y lo quiere porque os ama, y a los que  ama da su reino. Mas a su reino no entran sino los que fielmente observan la ley. La paz de Dios sea con vosotros."

 

"Esta multitud me da compasión. Hace tres días

 que me sigue.

 

No tiene ya provisiones consigo. 

Están lejos de cualquier poblado. 

Temo que los más débiles vayan a padecer 

si los mando sin darles algo."

 

Jesús guarda silencio. Cruza sus brazos sobre el pecho y contempla a la multitud. Levanta sus ojos hacia el firmamento sereno que se va oscureciendo poco a poco. Piensa. Baja de la roca. Habla con sus discípulos. "Esta multitud me da compasión. Hace tres días que me sigue. No tiene ya provisiones consigo. Están lejos de cualquier poblado. Temo que los más débiles vayan a padecer si los mando sin darles algo."

"¿Y qué quieres hacer? Tú mismo dices que estamos retirados de cualquier población. ¿Dónde podemos encontrar pan en este lugar desierto? Si das algo a los que están más cerca, se provocará una riña. Nos quitas lo que tenemos y a ninguno haces bien." Pedro ha hablado.

 

"¡Traen una canastita con siete panes. 

No están ni siquiera enteros. 

Los pescadillos han sido quemados al fuego.

 

"Haced que la gente se siente en 

grupos de cincuenta y que está quieta 

y callada si quiere comer."

 

 

"¡Traen una canastita con siete panes. No están ni siquiera enteros. Los pescadillos han sido quemados al fuego.

"Haced que la gente se siente en grupos de cincuenta y que está quieta y callada si quiere comer."

Unos discípulos suben a las rocas, otros caminan entre la gente, para poner el orden que Jesús ha pedido. Poco a poco lo logran. Algunos niños empiezan a llorar porque tienen hambre y sueño, otros porque para que se estén quietos han tenido que recibir un manazo de alguien.

Jesús toma los panes, no todos, dos en cada mano, los ofrece y los pone otra vez y los bendice. Toma los pescaditos. Son tan pocos que caben muy bien en su palma. Los ofrece, los coloca y también los bendice.

 

"Tomad ahora, id entre la gente y dad a todos

 en abundancia." Los discípulos obedecen.

 

"Tomad ahora, id entre la gente y dad a todos en abundancia." Los discípulos obedecen.

Jesús, de pie, sobre la roca, con su blanca figura domina a la multitud que cubre la llanura. La contempla. Sonríe.

Los discípulos siguen caminando cada vez más lejos. ¡Dan! ¡Dan! Y la cesta siempre llena. La gente come mientras la tarde cae en medio de un profundo silencio y consoladora paz.

VI. 255-257

A. M. D. G.